Amores que traspasaron la pantalla
Más que compañeros de trabajo, compañeros de vida.
Más que compañeros de trabajo, compañeros de vida.
Escuchar la canción del verano de forma machacona en el chiringuito y ver que todos, menos tú, se saben la coreografía, es terrorífico. Pero eso no es nada comparado con las historias de algunas películas que tienen la playa, la piscina, las vacaciones y los viajes como telón de fondo. Repasamos algunos de esos terrores…
Por motivos de trabajo, porque eres de los que huye de las aglomeraciones o porque eres un espíritu indie y siempre apuestas por lo alternativo, puede que seas uno de esos especímenes —existen, sí— que a estas alturas del verano aún no tiene vacaciones.
Los veranos tienen un aroma vintage que nos remite irremediablemente a nuestra infancia.
¿Cuántas veces tendríamos que nacer para vivir una décima parte de lo que Ian McKellen ha experimentado en el cine?
Es inevitable empatizar con los protagonistas de una película. Pero esto también juega en nuestra contra: asumimos que tras un personaje simple hay un tipo con pocas luces.
Hay veranos que pueden cambiarte la vida: con un viaje que acaba en aventura épica, con un amor efímero pero inolvidable, recorriendo una isla apiñado con otros cuatro amigos en un coche y experimentando ese aparente equilibrio cósmico en el que todo se alinea para que seas feliz.
Alerta. El 7 de junio, decenas de dinosaurios andarán sueltos. Una vez más.