El legado de un clásico moderno: 7 razones para (volver a) ver Breaking Bad

Breaking Bad
/ 21 febrero, 2018

Las series se han convertido en indicadores del paso del tiempo. No somos conscientes de lo rápido que avanzan nuestras vidas hasta que el aniversario del estreno de uno de esos títulos míticos nos da un baño de realidad. Que levante la mano el que no sintiera la muerte un poco más cerca cuando en 2014 se celebraban los veinte años de la entrada gloriosa de Rachel vestida de novia en el Central Perk.

¿Preparados para sentir otro escalofrío? Ya han pasado diez años desde que un anodino profesor de química se convirtiera en “el peligro”. Diez años desde el estreno de ‘Breaking Bad’. (2008-2013).

Hay series que dejan poso en nuestras vidas. Historias que marcan un punto de inflexión y no sólo en nuestro calendario; también en nuestro particular universo seriéfilo, condicionándolo. Tal vez Pablo Escobar no hubiera encajado tan bien en nuestros esquemas si no hubiéramos conocido a Walter White. Y a lo mejor no hubiéramos empatizado con Walter White si antes no nos hubiéramos metido en los zapatos de otros antihéroes, o perfectos villanos.

De las obras maestras siempre se disfruta: producen el mismo goce visual, por mucho que ya las hayas visto antes y surgen nuevos detalles que descubrir. Si aún no has visto ‘Breaking Bad’, te damos siete motivos para cambiar tu vida. Siete más uno: la tienes a la carta en Orange TV. Y que sepas que das mucha envidia.

Ningún plano es casual

La narrativa audiovisual de la serie se apoya a veces en detalles que pueden pasar desapercibidos para los ojos menos acostumbrados a buscarlos. No dejes de fijarte en cada plano, porque su creador Vince Gilligan no da puntada sin hilo en lo que respecta a la imagen, tremendamente significativa, informativa.

Es capaz de resumir toda la gloria o la caída de un personaje en un sólo plano, en un objeto, en una mirada. En un haz de luz. Es la imagen la que completa el guión, la que cuenta, muchas veces, la historia. Incluso llega a hacer las veces de flashforward: la pieza suelta de un puzzle que se irá armando capítulo a capítulo, hasta que todo tenga sentido.

La psicología del color o cómo jugar con las emociones del espectador

El color en Breaking Bad

‘Breaking Bad’ ha dado para mucho análisis posterior. Incluso para teorías sobre su llamativo uso del color, tras el que se esconden muchas pistas. Cada personaje está asociado a un color, en base a lo que establece la cromoterapia: los efectos que causan los diferentes tonos en el estado de ánimo. Es otra forma de definir a los personajes, de intervenir en su relación con el espectador.

Los paisajes, las etapas y los cambios que va experimentando el personaje principal y otros aspectos de la serie también están vinculados determinadas tonalidades. El color es otro elemento más de la narrativa. Y otro motivo por el que la serie es un goce estético. Bella en la forma; y en el fondo. Cuidadosamente pensada y perfectamente ejecutada.

Universos que (tal vez) se conectan

Dicen las teorías fandom que existe una conexión entre el mundo posapocalíptico de ‘The Walking Dead’ (y su precuela) y ‘Breaking Bad’, las tres de AMC. Y la meta azul de Heisenberg podría ser ese hilo conductor.

El creador de ‘Fear The Walking Dead’ ha confirmado los guiños/homenajes, pero su predecesora nos dejó algunas pistas más evidentes. Ya hay quien va más allá y señala a Heisenberg como el responsable del apocalipsis. Una relectura de la serie tal vez te permita encontrar otros vínculos entre ellas. O elaborar tu propia teoría descabellada.

Por Bryan Cranston. Y Aaron Paul.

Bryan Cranston y Aaron Paul

Sin olvidarnos de Anna Gunn, la gran incomprendida de la serie que interpreta a la perpleja Mrs. White. Hace mucho más que robarle escenas a su marido: Skyler inventó el empoderamiento antes de que se empezara a convertir en un término sobado.

Estas bestias actorales han visto premiado su trabajo en no pocas ocasiones. Bryan Cranston se ha hecho cuatro años con el Emmy a mejor actor, con un Globo de Oro y varios premios del sindicato de actores por su interpretación de White/Heisenberg. Pero es que también estuvo nominado al oscar por “Trumbo” y tiene un Toni. Sí, es uno de esos “actores 360” al que a Paquita Salas le encantaría representar.

Aaron Paul también se ha llevado varios Emmys y unas cuantas nominaciones por su papel de yonki y asistente de White. Más o menos, el mismo rol del personaje al que da voz y alma en ‘Bojack Horseman’ (Netflix). Y todos ellos acompañados por un elenco de secundarios (excéntricos, inquietantes, entrañables, inocentes y traidores) dispuestos a hacerles sombra. A alguno incluso le han dedicado un spin-off.

Ahora lo entenderás todo aún mejor

Volver a ver ‘Breaking Bad’ después de conocer la historia de Saul/Jimmy (‘Better call Saul’) es una experiencia completamente renovada. Ahora entiendes qué caminos recorrió ese hombre aparentemente sin escrúpulos para llegar a convertirse en el abogado del mayor narcotraficante de Nuevo Mexico.

Si ya te conquistó cuando sólo era un sinvergüenza, la experiencia ahora será aún más gratificante. Porque tú sabes que debajo de esa aparente falta de moral hay (o hubo) otra clase de persona.

Guión, guión y guión

Tanto en sus diálogos como en las tramas y en su manera de presentarlas y desarrollarlas. ‘Breaking Bad’ cuenta con uno de los mejores guiones de la televisión de las últimas décadas.

Las mejores frases de ‘Breaking Bad’ son perlas capaces de concentrar toda la esencia de la serie, de encapsularla en pequeñas píldoras como la celebérrima “Yeah science, bitch!”. Con esta escueta expresión y sin ser consciente de ello, el personajes de Jesse Pinkman resume el negocio del narcotráfico y las maravillas de la química. It’s magic, bitch!

Y Walter White sólo necesita pronunciar tres palabras (“Say-my-name”) para anunciar el nacimiento del antihéroe, de su alter ego. El tío que se siente vivo.

Te encantan los malos a los que puedas amar

Bryan Cranston

U odiar. Pero todo al mismo tiempo. Son los sentimientos que despiertan personajes tan extremos como Heisenberg. O Dexter: ¿cómo es posible empatizar con un psycho killer? Y sin embargo, lo hacemos. Dexter tiene sus motivos, su código. Y lo “entendemos”.

Los antihéroes aportan ese puntito de sal a nuestras vidas, de excitación. Puestos a dejarnos llevar frente al televisor abandonando temporalmente la realidad, ¿no es más estimulante observar por ese agujero en la pared cómo es la vida de un narcotraficante que la de un padre de familia?

¿Y si además es un padre de familia que finge llevar una vida normal pero fuera de casa se las ve con toda clase de delincuentes, mata y manda? ¿Si es en la calle quien no puede ser en su día a día? El personaje de White/Heisenberg está tan bien construido que te arrastrará con él, para que entiendas su miseria. Te convencerá con sus discursos y sus mentiras pero también le aborrecerás por algunos de sus actos.

Pero la experiencia cambiará tu perspectiva sobre muchas cuestiones de la vida. Además de enseñarte nociones básicas de química y microeconomía o a cómo deshacerte de un cadáver.

Fotos | Cabecera IMDB (Ursula Coyote/AMC) Texto IMDB (Ursula Coyote/AMC), IMDB (Frank Ockenfels/AMC)IMDB (Ursula Coyote/AMC)

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