Cantando bajo la nieve: que no decaiga el género musical

Musicales - La la land
/ 19 febrero, 2018

Pocas veces una película genera reacciones tan distintas como lo ha hecho “La La Land”: ha dividido a sus espectadores entre escépticos, detractores, amantes del género ofendidos y nuevos conversos; los que, gracias a ella, han descubierto un género. Antes de “La la land” hay quien pensaba que los musicales no tenían nada nuevo que aportar al cine.

Guste o no, a ella le debemos que haya vuelto a situar en el mapa cinéfilo actual este género que para algunos aún sonaba a anticuado, quitándole la capa de polvo a base de recursos técnicos y caras guapas. Y ha convertido a Ryan Gosling en la versión actualizada de galán polifacético del nuevo star system norteamericano.

Echemos la vista atrás y comencemos a tararear. Y no olvidemos que desde Orange TV podemos revisar estos clásicos a través de los canales temáticos TCM HD y el Canal Hollywod HD.

Un poco de historia

Sicilia, digo EEUU; años 30. Las chimeneas de esa factoría de sueños llamada Hollywood, es decir, Paramount, Warner Bros, Twentieth Century-Fox o MGM, echan humo. Se construyen templos (los grandes cines) para adorar a los nuevos dioses. La gente acude en masa, atraída por el nuevo fenómeno que ha puesto patas arriba lo que ya era en sí una gran revolución: la llegada del sonido.

Este hito, además de llenar las salas atrayendo a diez millones de personas más al año en EEUU respecto a la audiencia de cine mudo, hizo posible el nacimiento de grandes géneros. Fue en los años 30 cuando nacieron los monstruos de Universal y se forjaron las leyendas del Western. Cuando Hitchcock inició su carrera como maestro del suspense.

Hollywood ya había aprendido a dominar la luz en sus platós. La siguiente conquista fue convertirlos en “escenarios de sonido” (“Historia del cine: una odisea”, capítulo 4).

Allí se creaba la magia que nos enseñó desde la tramoya “Cantando bajo la lluvia” (1952), uno de los títulos más míticos y un ejercicio de metacine revolucionario para la época. Es el mejor musical de todos los tiempos, según el American Film Institute. La película mostraba desde dentro las consecuencias menos positivas de la llegada del cine sonoro y los entresijos de la propia industria. Unos auténticos visionarios.

‘La la land’ no oculta que ha bebido de ella y de otras producciones a las que homenajea descaradamente haciendo uso de todos sus encantos y recursos técnicos, como su impagable plano secuencia inicial. Pero también “Cantando bajo la lluvia” se inspiraba en parte en el considerado primer gran musical norteamericano: “La Melodía de Broadway” (1929).

A éste le seguirán otros títulos que se han convertido en películas de culto del género, como “El mago de Oz” (1939), una fábula musical construída a base de decorados. Un mundo de fantasía basado en la magia del technicolor y en un libro infantil. Casi teatro rodado con cámaras de cine.

De hecho, el cine musical no ha hecho en algunas ocasiones más que adaptar a la gran pantalla obras que ya se representaron antes sobre las tablas de Broadway.

Y viceversa: también se han llevado películas a los escenarios con un éxito inaudito (véase “El Rey León” de Disney y su homólogo teatral).

Imprescindibles para novatos

Si ‘La la land’ ha despertado en ti algo que no habías sentido hasta ahora, es el momento de empaparte del género. De soñar con que vas a comprar el pan y una conversación inocente da pie a todo una coreografía.

Entonces entenderás todos esos guiños de los que te hablamos. Comprobarás que en La ciudad de las estrellas sólo le han dado un desarrollo distinto a los temas tópicos, reivindicando los finales (ATENCIÓN, SPOILER) no felices como una opción igualmente válida para este género en el que todo debería ser (o eso cabe suponer) alegría.

Los que sí hayan visto “Dancer in the dark”, el musical protagonizado e interpretado por Björk sabrán que Lars Von Trier, su director, no piensa igual. Y lo refleja de una manera demoledora. Pero al fin y al cabo, de eso va el (buen) cine: de remover, y no sólo entretener.

Grandes títulos como “Cantando bajo la lluvia” serán todo un descubrimiento para ti. Disfrutarás de una fotografía que ya la querrían para sí mismas películas mucho actuales y de un drama inesperado. Verás que son mucho más que escenas célebres versioneadas hasta la saciedad; por supuesto también por ‘Los Simpson’ con su acidez habitual.

Sí, alerta spoiler de nuevo, al final los musicales resultan no ser un género tan alegre.

Seguro que aún te sorprenderá más aún ver a Marlon Brando cantando y marcándose unos bailes, muchos años antes de ser El Padrino, en “Ellos y ellas” (1955). También va de gángsters pero la historia es mucho más blanda y moralista.

El siguiente paso debería ser “West Side Story” (1961). Si crees que Nueva York ya es una vieja conocida para ti porque has “caminado” por ella gracias a todas esas series ambientadas en la gran manzana, te sorprenderá verla desde la perspectiva de no neoyorquinos, para variar.

Quizás ya la hayas disfrutado en su emisión en el canal TCM, disponible en la plataforma de Orange TV. Y quien sabe si en el futuro podrás hacerlo, de la mano de un remake made in Spielberg.

Nos vamos a saltar “Sonrisas y lágrimas” (1965) y “Mary Poppins” (1964) porque vamos a suponer que habéis tenido infancia y/o televisión, ya que también son un clásico de la programación.

Aunque seguimos en los 60, al menos, en contexto. La guerra de Vietnam y su respuesta, el movimiento pacifista, inspiraron letras de folk y pop, movimientos sociales, festivales, ideales y también, cómo no, películas.

 

“Hair” (1979) es una lección de historia, contada desde perspectivas radicalmente distintas: la de un variopinto grupo de hippies con mucho pelo, un paleto de Kansas a punto de alistarse en el ejército para luchar por todo lo que ellos odian y una adinerada joven que vive entre algodones, ajena a todo.

Lo mejor: la banda sonora repleta de hits, que la publicidad volvió a relanzar. Coca-cola le debió echar el ojo a la que se ha convertido en  banda sonora de las campañas de Aquarius cuando patrocinó un especial para televisión de Raquel Welch en el que la actriz interpretaba el famoso tema “Age Of Aquarius & Let The Sunshine In”.

Pero “Hair” pasó por Broadway, diez años antes: un espectáculo “plagado de blasfemias, gente fumando marihuana y actos sexuales simulados. Y unas cuantas canciones, como lo describen en ‘Mad Men’.

“Cabaret” (1974) es el ejemplo perfecto de creación maleable. La idea nació en forma de libro, “Goodbye to Berlin”, que cambió su título por “I Am a Camera” cuando se adaptó a la obra teatral que sirvió de base para el músical de Broadway “Cabaret”. Que a su vez alcanzó su forma definitiva al convertirse en película.

Por si te lo estabas preguntando: sí, “Grease” (1978) también dio el salto del escenario al cine.

El séptimo arte nunca ha dejado de lado ese género que representa el momento de más esplendor de la industria: el de las primeras superproducciones con las que deslumbraron al mundo. Ni los actores han dejado de explorar otras facetas y explotar sus otros recursos gracias a películas como “Moulin Rouge“ (2001), “Chicago” en 2002, la ya mencionada “La la land” o “El gran showman”. Todas han contribuido a democratizar el género, con una envoltura más atractiva, con una revisión modernizada de la música y la coreografía y al gusto del consumidor de masas. En el sentido menos despectivo del término.

Imagen de cabecera | IMDB

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