Historia de las ‘sitcoms’ ochenteras: así eran los ‘auténticos’ Goldberg

Los Goldberg, ambientada en los 80
/ 14 marzo, 2019

¿Qué tienen en común los Tanner o los Seaver con los Goldberg? Todas ellas son clásicas y reconocibles —sobre todo por sus anchos jerseys de lana— familias televisivas de los 80. Aunque a ‘Los Goldberg’ los hayamos conocido en pleno siglo XXI.

Gracias a su lograda ambientación, esta serie de espíritu ochentero consigue trasladar al espectador a la infancia de su creador, Adam F. Golberg, y recrear con todo lujo de detalles esa década y su particular estética. Él es el ‘narrador’ de la historia e incluso el ‘cámara’ (a través del personaje que le encarna): ya de pequeño tenía claro que lo suyo era el audiovisual.

Pero el relato acaba convirtiéndose, sin quererlo o no, en un homenaje a la desaparecida sitcom familiar ochentera, a la que da un giro de tuerca con sus aparentemente típicos pero en realidad disfuncionales personajes. Y en un guiño a toda una generación de espectadores que disfrutaron en su niñez televisiva de estas historias familiares de humor blanco.

Ahora, te proponemos lo mismo: revisar esos éxitos de la comedia made in USA que tienen tanto en común con ‘Los Goldberg’. Una experiencia que continúa en Orange Series, disfrutando a la carta de las tres primeras temporadas al completo de esta comedia ambientada en las comedias de los 80.

Cinco padres “fuera de serie”

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‘Enredos de familia’ (1982-1989)

Una pareja de hippies que acaba ‘aburguesándose’ al participar en la institución del matrimonio y que cría a cuatro hijos empeñados en llevarles la contraria con sus ideas políticas. Es la premisa con la que ‘Enredos de familia’ ahondaba en ese clásico de las sitcoms de ídem: el choque generacional.

Es un elemento imprescindible de este género, pero adopta diferentes formas. Hay series que optan por el personaje del abuelo que aburre con sus batallitas. Otras explotan esa comicidad del padre que intenta ser moderno, pero en realidad es patético a los ojos de sus hijos. En ‘Enredos de familia’ la novedad era que los modernos eran los padres.

‘Webster’ (1983-1989)

Criar a un hijo a los cuarenta y largos, y más a uno tan peculiar como Webster, era el escenario ideal para experimentar con otros modelos familiares. Aunque sin salirse de los tópicos (moralina, humor blanco y naïf, frase-latiguillo que se repite ‘ene’ veces) de las comedias de situación de entonces.

George Papadopolis interpretaba a un deportista retirado que trabaja como comentarista en la radio. Así, el actor Alex Karras, antiguo jugador del equipo de fútbol americano Detroit Lions, hacía prácticamente de sí mismo. Él y su mujer, que nunca tuvieron hijos, deciden hacerse cargo del niño huérfano de un compañero de equipo.

Es el punto de partida comedia ‘clásica’ (pese a sus intentos por ser modernos), no exenta de dramas, que se emitió hasta que Webster entró en la preadolescencia.

‘La hora de Bill Cosby’ (1984-1992)

Cinco hijos metiéndose en líos, un abuelo gruñón, un padre con histrionismo gesticular y una madre aparentemente amable, pero implacable, eran los ingredientes que se combinaban para generar situaciones cómicas en este relato sobre una acaudalada familia afroamericana de Brooklyn.

En esta serie en la que la colección de jerseys del padre de familia casi hace sombra a todo el reparto conocimos a la actriz Lisa Bonet, en el papel de la mayor de los hermanos Huxtable. Cuando se fue a la universidad, la serie delegó en el spin-off ‘Un mundo diferente’, contándonos su vida en la residencia de estudiantes.

‘Punky Brewster’ (1984-1988)

Lo mires por donde lo mires, lo de ‘Punky Brewster’ era todo un dramón que nos quisieron vender como comedia familiar. Porque partía de la premisa de una niña abandonada en un centro comercial por su madre, obligada a okupar una casa vacía y que acaba descubriendo en el edificio a quien será su salvador, el clásico anciano antisocial. A priori, no parece la solución ideal.

Aunque con el tiempo, con Henry y sus vecinos, Punky consiguió llegar a tener esa familia que cuidara de ella. Para ser el año 84, el concepto en sí era bastante revolucionario: una familia monoparental como modelo para una comedia de situación familiar. Aunque había perro, por supuesto. Spoiler alert: al final, el perro se casa.

Mucho tiempo después y ya mucho más crecida (aunque no de altura) nos reencontramos con Soleil Moon Frye brevemente en ‘Friends’, en ‘El de la chica que golpea a Joey’.

‘Los problemas crecen’ (1985-1992)

Los problemas crecen, con Kirk Cameron

Las family sitcoms americanas de los 80 llegaron a encorsetarse mucho en un modelo familiar como el de los Seaver: matrimonio bien avenido, tres hijos de edades comprendidas entre la infancia adorable y la adolescencia conflictiva y un perro que viven en un casoplón.

Como en cualquier otra familia, la paternidad y sus dificultades son el alfa y el omega de todas las tramas. Tampoco perdieron la oportunidad de transmitir esos valores morales clásicos de los 80. Pero los envolvían en los enredos de una familia con alicientes como Kirk Cameron o el debut de Leonardo DiCaprio en televisión.

Lo único que desmitificaron fue el arquetipo de madre ama de casa: ella era una intrépida periodista y él un terapeuta que trabajaba en casa.

‘Las chicas de oro’ (1985-1992)

Miami, 1985. En las antípodas de las familias televisivas de los 80 nos encontramos a estas ‘chicas’ que viven una tercera juventud. Comparten casa al estilo ‘Friends’ y tienen esas típicas charlas en la cocina, alrededor de una tarta de queso.

Pero los problemas de los que hablan entonces, sus experiencias, los conflictos a los que se enfrentan, son radicalmente distintos.

‘Las chicas de oro’ fue una apuesta original. Reunir a un grupo de casi jubiladas y a una anciana de 90 años y convertir sus vidas en material para una serie de humor era todo un reto. Lo lograron creando cuatro grandes personajes femeninos con vidas y experiencias muy distintas, y con cuatro miradas diferentes de lo que representan esta etapa de la vida.

‘Alf’ (1986-1990)

¿Te imaginas cómo hubiera sido la vida de Elliott si E.T. nunca hubiera telefoneado a casa? ¿Si tuviera que esconderle para siempre del gobierno? Es la fuente de conflictos de la que bebe ‘Alf’, la historia de una familia que acoge a un alienígena peludo comegatos del lejano Melmac después de que su nave espacial se estrelle en su garaje.

Ocultarle de sus vecinos y amigos, mantenerle alejado de Lucky —el gato de la familia— y aguantar su humor sarcástico es todo un reto para los Tanner.

‘Padres Forzosos’ (1987-1995)

Padres Forzosos se estrenó en 1987

Otro elemento común en este tipo de series, pese a que se hacían llamar comedias, era el punto de inicio dramático. Muchas de esas familias que nos presentaban eran el resultado de algún tipo de drama, más o menos intenso (véase, Webster, el niño que pierde a sus padres en un accidente de tráfico).

En ‘Padres Forzosos’, Danny Tanner aprende a hacer limonada con los limones que le da la vida: quedarse viudo con tres niñas pequeñas. Suerte que cuenta con dos amigos para repartirse el rol de la paternidad. Un modelo del que aprendió DJ Tanner y que ahora podemos ver en ‘Madres Forzosas’, en Orange TV (a través de Netflix). Y adivina qué: la tragedia se repite.

Madres Forzosas, en Netflix

Aunque ahora se lleva la familia disfuncional que intenta alejarse de cualquiera de estos tópicos, algunas de las historias que les precedieron fueron las que empezaron a sentar tímidamente las bases de esa familias originales de hoy en día.

A veces solo era un pequeño detalle: por ejemplo, que fuera el Dr. Seaver el que pasara más tiempo en casa lidiando con los conflictos de sus hijos. En otras ocasiones, se experimentó con conceptos más ‘revolucionarios’, reivindicando también a esa ‘familia escogida’ como un núcleo familiar más, digno de tener su propia comedia.

Fotos | IMDb/Los Goldberg, IMDb/Los problemas crecenIMDb/Padres Forzosos, IMDb/Madres Forzosas Photo by Michael Yarish/Netflix

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