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¿Por qué los cocineros televisivos repiten tanto estas palabras?

Decía Gordon Ramsay: «jurar es el lenguaje de esta industria, y no va a cambiar: tienes que ser ruidoso para obtener resultados». Vale, Ramsay, igual tienes razón. Pero no hace falta dar tantos cacerolazos ni chillar tanto, que intimidas.

Los chefs televisivos se han convertido en el núcleo del espectáculo. No son abstrusos profesionales ocultos entre fogones hasta altas horas, sino showmans que arrastran grandes audiencias, simplificando años de estudios de cocina para que, hasta quien jamás ha encendido un fogón, pueda emular las recetas más deliciosas. ¡Por nuestro bien!

Un mundo de superlativos

Canal Cocina, disponible en Orange TV, cuenta con más de 50 profesionales, estrellas que lo han dado todo por sus platos. Algunos, como el catalán Paco Pérez, pueden lucir orgullosos sus 5 Estrellas Michelín. Otras, como la encantadora Hermana María José, cordobesa amiga de la tradición y la sencillez, prefiere apostar a lo seguro: un arroz con leche no requiere demasiados aspavientos.

Cada uno de estos maestros se distingue por alguna particularidad. Pero a todos ellos los une algo más que la pasión por cocinar: defender lo suyo a toda costa. Aunque siempre con alguna frase graciosa coronando la sonoridad solemne que imponen sus platos. Amigos de los fogones: conquistáis más con vuestras recetas que con vuestras palabras.

Sabor, fundamento y sencillez

Juan Pozuelo, padre de la Hamburguesería Nostra, es un prestigioso cocinero que empezó en el mundo del diseño. El suyo es un mundo de sabores. La cocina tiene que tener sabor. Sabor por todos lados. Una palabra que se le ha quedado, como sus mejores platos, pegada al paladar.

La ganadora de Top Chef España Begoña Rodrigo, natural de Valencia y  reina de los pinchos y las Recetas por 5€, también cuenta con una muletilla la mar de divertida. Para ella todo es «súper sencillo», los platos se hacen solos y siempre funcionan. Ojalá a todos nos costara tan poco y siempre nos funcionaran todos los platos. Seguiremos intentándolo.

Buenísimo de la muerte

Sergio Fernández, nieto de pastelero y chef formado en Madrid, es un cañón, un turbomán: todos sus platos están «buenísimo de la muerte», su coletilla maestra. Sergio, si nos estás leyendo, ya te lo decimos nosotros: tus platos están buenísimos de la muerte.

¡Sin miedo!

Najat Kaanache cuenta con un palmarés de escándalo. Nacida en San Sebastián, sus 3 Estrellas Michelín han sido cosechadas en tres países diferentes. Por trabajar, formó filas con el mismísimo Ferrán Adriá, en su histórico El Bulli.

Viajera y amante de la cocina marroquí, de donde comparte raíces, ella también cuenta con una de esas coletillas que repite como axioma. Apenas necesitas ver unos minutos de sus programas para escuchar su «sin miedo». Un “sin miedo” que nos recuerda que en la cocina debemos entrar con arrojo y valentía, con mimo pero sin temer las herramientas. Y cómo no hacerle caso, si en lo suyo es poco menos que una leyenda.

¡Ave, Julius!

Julio Bienert, conocido por su canal como el chef Julius, es un cocinero mallorquín formado en la Escuela AYALA de Karlos Arguiñano, alumno también de maestros como Arzak, Subijana. Aunque tal vez lo hayas visto concursando en Gran Hermano Vip 4; así de versátil es.

Y pocos pueden presumir de un currículum como el suyo y pocos dicen tantas veces como él su «bruuuutal». Es gracioso verlo elaborar con tanto mimo sus pasteles, o sus guisos de bacalao de influencia vasca, vestidos siempre de esta muletilla.

Buscando el toque

Samantha Vallejo-Nágera (1969) es una cocinera heredera de una gran tradición familiar de psiquiatras. Aunque, como podemos ver en El toque de Samantha, la cocina es el centro de su vida, el ingrediente principal de su placer como creativa.

Eso sí, entre sus viajes gastronómicos hay mucho «chof-chof», una de sus expresiones más comunes. No, no nos referimos a una onomatopeya de llorar, sino al sonido de pochar la cebolla. Y ya sabemos que la cebolla una vez rehogada no hace llorar.

El alma del cupcake

Hay cocineros formados al abrigo de otras estrellas y aquellos que se han hecho a sí mismos desde cero. Así es el caso de la bilbaína Alma Obregón, la joven que debutó en la segunda temporada de Blogueros Cocineros, arrasó, y desde entonces se ha especializado en repostería hasta alcanzar la gloria europea.

Gracias a ella conocemos un montón de trucos sobre por qué no logra un bizcocho la textura adecuada o por qué un cupcake queda con unas terribles grietas en su corona superior. No todo el mundo puede presumir de un Master en la prestigiosa escuela Le Cordon Bleu.

Y es que, junto a titanes como Paul Hollywood —chef inglés, nieto de panaderos, especialista en trabajar el pan— es una de las voces más consolidadas en su campo. Y si algo nos queda de su voz, a parte de sus prácticos consejos, son sus adjetivaciones terminadas en «ito» o «ita». ¿No se tratará en realidad de algún tipo de truco mnemotécnico?