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¿Por qué no podemos dejar de ver una serie a la mitad aunque nos aburra más que nada?

Ver series es un placer. O debería. Porque, ¿a vosotros no os ha pasado que un día, de repente, os sorprendéis viendo el capítulo de una ficción que, en realidad, no os gusta? Vuestra mente se ilumina con esa revelación y aun así, no le dais al stop y pasáis a otra cosa.

Pueda que la serie nos aburra,  que los personajes nos parezcan antipáticos, sus giros muy previsibles… Con todo, seguimos con ella, episodio tras episodio, trama tras trama. Es un fenómeno tan contradictorio como común. ¿Cómo es posible? ¿Estamos todos locos?

La nostalgia de lo que disfrutamos tanto

 

Una de las razones que explican esta tendencia viene porque la serie en cuestión nos gustó mucho en su momento y nos da mucha pena reconocer que, para nosotros, ha perdido esa chispa y ya no la contamos entre nuestras favoritas.

Nos hizo pasar tan buenos ratos y adoramos tanto a determinados personajes que, simplemente, no podemos soltar su mano. El pensar en abandonarla se nos antoja casi como un acto de traición.

Esto es lo que pasó con algunos de los espectadores de ‘Lost’, a los que no les gustaban los derroteros que estaba tomando la ficción pero que siguieron con ella hasta el final, impelidos por el cariño que tenían a la peripecia vivida por los personajes.

Hay que verla porque sí

La serie de moda es un término equivalente a un visionado obligatorio para muchos espectadores. Todo el mundo habla de determinada ficción: entras en tu cuenta de Twitter, y ahí está; esperas en la parada del metro, y ahí está; abres el cajón de tus calcetines, y ahí está.

Visto las buenas críticas, parece que no nos va a quedar más remedio que echarle un vistazo. Empezamos con muchas ganas, irradiando positividad por los ojos.

Pero oye, que a lo mejor, no está hecha para nosotros. No nos acabamos de enganchar a la historia, a los personajes…Van pasando los capítulos y la cosa no cambia. Pero nosotros, erre que erre. Por intentarlo que no quede

Hay que verla porque sí (II)

Para algunos, ver series es como sacarse un grado universitario. Hay ciertas asignaturas troncales que, aunque no te gusten mucho, estás obligado a aprobar. En el mundo de las series la traducción sería ver una serie por obligación, porque todo el mundo dice que es una obra maestra.

Este tipo de imposiciones que nosotros mismos asumimos parecen ir en contra del propósito primero de ver televisión, que viene a ser pasar un rato entretenido.

Y, sin embargo, la nueva era nos trae esta tendencia seriéfila que nos obliga a pasar por determinadas series para poder considerarnos expertos en la materia.

Algunas de las mejores series de la historia, simplemente, no están hechas para todos los públicos. Aunque ‘The Wire’, por ejemplo, tiene una calidad innegable, no pasa nada por decir que no la viste porque no te enganchó.

Ya mejorará…

Es posible que todos tengamos el típico amigo que nos dice “Sí, los primeros capítulos son pesados, pero luego mejora”. Y no, no está demostrado que sea la misma persona la que da este generoso consejo a toda la humanidad.

De nuevo, “todo el mundo dice”… Nos dejamos llevar por la marea de la opinión pública. Aunque la serie mejore mucho después, quizá nos resulte un poco aburrido (e inexplicable) invertir tantas horas de nuestra vida en una serie que desde el minuto uno, no nos está convenciendo.

Muchos factores

 

Hay muchas más razones por la que seguimos viendo esa serie que no nos acaba. Quizá la historia en conjunto no funcione, pero tiene esa trama que nos encanta, un 20% del capítulo que hace que valga la pena.

O tal vez amamos demasiado a determinado personaje, ¿qué culpa tiene el pobre de que todos los demás sean tan paraditos? Somos Team X y no nos importa nada más.

O puede que la serie tenga esas cosas que compensan: una fotografía muy cuidada, escenas de acción muy trepidantes, unos decorados de quitarse el sombrero…

Compartir es vivir. Muchos vemos series porque las seguimos con nuestra madre, nuestro mejor amigo o nuestra pareja. Al fin y cabo, se trata de pasar un rato agradable con ellos y oye, estar sentado en el sofá, con mantita y unas palomitas tampoco es un esfuerzo tan grande.

El terrible encanto del odio

Por último, hay muchas personas que disfrutan odiando una serie. Y cada vez más, de hecho, el hate watching es una tendencia que pone nombre a esta situación.

La serie, sinceramente, no sabemos por donde cogerla. Pero lo pasamos de lo más grande criticándola en nuestra cuenta de Twitter. La cultura troll es un referente en nuestras vidas y todos lo hemos sido en algún momento.

Hay ficciones muy mainstream que se prestan (aunque sea de mala gana) a esto. Propuestas que tienden al melodrama más telenovelero, series pensadas para el público adolescente, ficciones construidas con clihés… se han visto criticadas por miles de fans que no dejaban de ver sus episodios.

Y vosotros, ¿cuál es la serie que os aburre y aún así seguís viendo?